
Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos.
Hebreos 13:8 — RVR1960
Si hoy tu cuerpo está cansado, si el dolor te ha quitado el sueño o si el diagnóstico ha traído miedo a tu corazón, recuerda una cosa: Jesús no ha cambiado.
Tal vez no entiendas por qué estás pasando por esto. Tal vez haya preguntas para las cuales aún no has encontrado respuesta. Pero esa enfermedad no ha cambiado quién es Dios.
El Jesús que cuidó, consoló y sostuvo a tantas personas sigue siendo el mismo hoy. Él conoce tu dolor, ve tus lágrimas y sabe exactamente lo que estás enfrentando.
No pongas tu esperanza únicamente en lo que tus ojos pueden ver en este momento. Ponla en Cristo.
Que, aun en medio de la debilidad, puedas sentir su presencia trayendo paz a tu corazón. Que Dios fortalezca tu cuerpo, renueve tus fuerzas y sostenga tu fe cada día.
Y cuando venga el miedo, declara:
«Jesús sigue siendo el mismo.
Él está conmigo hoy.
Y estará conmigo para siempre.»
Señor Jesús, visita a esta persona que está enferma.
